Capítulo 49: Haz lo tuyo

Después de escapar del castillo real, Ribezal del Primer cuerpo de caballeros tomo a alrededor de 50 subordinados y se fue en dirección a Horant. Su objetivo era la ciudad de Münster, donde estaba el Segundo cuerpo de caballeros.

Cuando Ribezal iba por la carretera apurando impacientemente a su caballo, de repente, vio a una persona parada en medio del camino.
Era un hombre pequeño y bronceado que estaba alrededor de los 30 años, este estaba moviendo ambos brazos de un lado a otro, pero Ribezal no tenía intención de responder. 

“¡Fuera del camino!”

Aunque Ribezal grito fuertemente, el hombre no parecía tener la intención de dejarlos pasar. Entonces, Ribezal fue sorprendido por las palabras del hombre. 

“Eres Ribezal del Primer cuerpo de caballeros, ¿cierto?”

“¿Qué?”

Ribezal se maldijo interiormente mientras detenía involuntariamente su caballo. Parar significaba reconocer la existencia del hombre.
Aunque miro de cerca al hombre, el color de sus ojos no podía verse ya que sonreía tanto que estos se volvieron finos. Pero aun así este no era un hombre que conociera. 

“¿Tienes algún asunto conmigo?”

“Sí, soy conocido como Beirevura, y la verdad es que, soy un espía de Vichy...”

Las palabras del hombre llamado Beirevura pusieron inmediatamente a Ribezal y a sus hombres en guardia. Mientras ponían las manos en sus espadas, Beirevura agitó inquietantemente las manos.

“¡P-por favor, espere! ¡Estaba esperando porque quería ayudarlos!”

“¿Dijiste que nos esperabas? ¿Cómo sabias que vendríamos? Además, dices que eres un espía de Vichy, pero estamos cerca de la frontera de Horant. Esto está en el lado opuesto.”

“Bueno, ya ves, un tipo llamado Hifumi me estaba buscando y parecía que mi país me vendería. Así que, con la ayuda de un intermediario, me fui a Horant...”

Parece que antes de que el ejército de Vichy fuera derrotado, traiciono a su país y uso un nombre falso para cruzar Orsongrande y llegar a Horant. 

“Y entonces, cuando estaba a punto de salir de la capital, escuche que ese tal Hifumi había llegado al castillo real. Pensé que alguien del castillo se dirigiría hacia el Segundo cuerpo de caballeros cerca de Horant, así que sali temprano de la capital para esperar aquí.”

“Pero nunca pensé encontrarme al capitán del Primer cuerpo de caballeros.”, el torpemente lo alago.

“Entonces, ¿Cuál es tu objetivo?”

“Sí. Pensé que tal vez te gustaría que fuéramos aliados.”

Aparentemente avergonzado, Beirevura se rascó la cabeza, causando que todos los caballeros pusieran expresiones de sospecha.

“No hay ventajas para mí, así que no hay necesidad de hablar de ello.”

“¿Oh? Sin duda sería de alguna ayuda, ¿sabes? Porque puedo arreglar algunas de las herramientas mágicas de Horant.”

“¿Herramientas mágicas? ¿De qué nos servirían?”

“Bueno, si compruebas lo que le pasó al Segundo cuerpo de caballeros en Münster, lo sabrás.”

“Qué…”

Sin entender lo que estaba insinuando, Ribezal ordenó a sus hombres que capturaran al todavía sonriente Beirevura.

“No sé cuál es tu objetivo, pero decidiré qué hacer contigo después de verificar la situación”

Al sentirse atrapado en algo, Ribezal pensó que lo mejor era mantener al hombre pequeño por ahora. 
Beirevura fue atado sin mostrar resistencia alguna, y fue llevado con Ribezal mientras se dirigía de nuevo hacia Münster.


Hifumi y Origa estaban montando de buen humor sus caballos a lo largo de la carretera hacia Fukaroru.

Las razones de su buen estado de ánimo eran diferentes, pero pasaron el tiempo de una manera cómoda y despreocupada gracias al cálido clima. 

“Hifumi, hay una respuesta de la eco localización. Hay 20 personas a 10 minutos por delante de nosotros. Parecen llevar armas.”

Por un momento, Hifumi no supo de lo que estaba hablando, pero luego recordó la magia de viento usada para reconocimiento, que fue llamada así.

Ahora que lo mencionas, esa cosa existía, pensó Hifumi, admirando a Origa mientras ella hacía un gran esfuerzo para aumentar la precisión. 

“Armas, ¿eh? ¿Son bandidos?”

“Es lo más probable. Está cerca de la carretera, y después de todo hay pocos monstruos.”

No detuvieron los caballos mientras hablaban. 

“Eso me recuerda…”

“¿Qué pasa?” 

“Sobre la promesa de perseguir a Beirevura… podría ser algo difícil. Ya que no recibimos una respuesta de Vichy, para cuando terminemos de tratar con el comité central, podría haber escapado hacia alguna parte.” 

“Eso…”

Origa se cubrió el rostro.
A decir verdad, al principio matar a Beirevura era la razón por la que decidió estar junto a Hifumi, pero antes de darse cuenta, comenzó a usar a Beirevura como excusa para quedarse junto a él. Origa había pensado más de una vez, que, si no encontraban a Beirevura, entonces estarían juntos para siempre. Pero, por supuesto, el deseo de vengarse de Beirevura aún no había desaparecido.

“... Creo que mientras viaje por el mundo junto a ti, en algún momento podremos atraparlo.” 

“Ya veo.”

Origa se sintió miserable, debido a esa breve respuesta. Estaba desperdiciando la consideración de Hifumi, y retrasando la conclusión del asunto, solo para poder asegurar un lugar que pudiera llamar suyo. Origa se sintió deshonesta por eso. 

Dejando de lado su preocupación, Hifumi saltó rápidamente de su caballo y lo ató a un árbol cercano. Sería problemático si los caballos escaparan, así que pensó en dejar los caballos aquí antes de ir a matar a la otra parte. 

“No hay necesidad de dudar. Si crees que deberías matar, simplemente mata. Esa es razón suficiente.”

Hifumi murmuró unas palabras antes de irse, balanceando el contrapeso del kusarigama en sus manos.
Aunque parecía que Hifumi había entendido mal el motivo de su preocupación, Origa, más que por cualquier otra cosa, se sintió feliz de que se preocupara por ella. 

"¡Sí!"

Respondiendo a Hifumi, Origa agarró un shuriken con su mano derecha, antes de correr para alcanzarlo. 


"¿Desde cuándo los soldados de Orsongrande son así de débiles?"

Apretando el informe de guerra, Stifels golpeó su escritorio.

“Bueno, Horant puede tener menos soldados que nosotros, pero incluso si los atacamos con flechas y magia, o les cortamos los brazos, todavía vienen hacia nosotros. Hablando honestamente, es anormal.”

Nadie del Segundo cuerpo de caballeros tenía conocimiento de las herramientas mágicas utilizadas en Aroseru o en Ródano. Y como simplemente estaban siguiendo las órdenes de luchar contra los soldados de Horant, fueron completamente suprimidos mentalmente. Aunque los caballeros tenían alrededor de 3000 soldados, ya habían perdido cerca de una décima parte de ellos.

“Además, sus magos realicen fácilmente actos inhumanos, no les importa que sus propios aliados queden atrapados en sus hechizos de fuego. Eso asusta a nuestros soldados, por lo que la moral está cayendo.”

Mientras el vice capitán hacía una cara amarga, Stifels se sentó violentamente en su silla.

“De todas maneras, Ayperos en estos momentos está aquí en el centro de operaciones. Si las cosas siguen así y no logramos ningún logro militar, no podemos regresar a la capital. Al menos tenemos que infligirle algún daño al enemigo, todavía no podemos retirarnos.”

Él llenó su vaso con alcohol, y se lo bebió de una sola vez. 

“En primer lugar, ¡Que Horant atravesara de repente la frontera nacional es el problema! Sin dar una declaración oficial, este no es más que un completo ataque sorpresa... Comportándose como bandidos, el país mágico Horant seguro ha caído bajo.”

Stifels se quejó, pero lo que más quería ahora era un plan concreto de cómo lidiar con la situación actual.

“Capitán…”

Mirando al vice capitán, Stifels se mordió los labios.

"No se puede hacer nada, necesitamos tomar prestada las fuerzas territoriales del Conde Biron. Aumentaremos nuestro número y los empujaremos de una sola vez.”

Pero antes de que pudiera enviar a alguien, llegó el príncipe Ayperos.

“Stifels. ¿Cómo está progresando la guerra?”

Ayperos, que todavía estaba en su adolescencia, había traído consigo a varios de sus ayudantes, haciendo todo lo posible para mostrar una apariencia digna.

“Sí. La resistencia de Horant es más fuerte de lo que esperábamos, así que actualmente estamos luchando por la supremacía. La estrategia que tenemos ahora es forzarlos a regresar.”

“Ya veo. Dime cuando la guerra esté a punto de decidirse.”

Cuando estén a punto de ganar, Ayperos tenía que tomar el mando.
Ayperos dijo que lo esperaba con ansias, antes de despedirse de Stifels que lo veía salir desagradablemente.

“Aparecer después...”

Todo esto se hizo con el fin de que el Segundo cuerpo de caballeros consiguiera algunos logros, pero Stifels no sabía qué hacer con el príncipe que estaba entrometiéndose más de lo necesario.

Parece que la presencia de su hermana Imeraria que estaba participando activamente en la política nacional, y obteniendo el apoyo de la gente, le había hecho algo impaciente. El trono le podría ser arrebatado, por eso le dijo lo anterior a Stifels, y trajo consigo a un gran número de ayudantes y su ejército privado.
Pero Ayperos no permitió que su ejército privado participara en la batalla, y sólo lo estaba utilizando como escolta. Muchas personas vinieron con él, por lo que la ciudad de Münster estaba a punto de estallar. Lejos de ser una ayuda, eran más bien una molestia.

“En cualquier caso, aumentaremos nuestros soldados y atacaremos al enemigo con un poder abrumador. Envía un mensajero al Conde Biron.”


Hifumi dejó escapar un suspiro mientras miraba la hoz con la que acababa de acabar con varias vidas humanas.

“Está bastante dañado. Necesitaré re-forjarlo cuando regrese a Fukaroru.”

“T-tu...”

Los bandidos, cuyos números ya habían sido reducidos a la mitad, miraban a Hifumi con sus comunes armas en sus manos, pero cuando vieron a sus compañeros muertos en el suelo, sus piernas no los dejaron avanzar.

“Ahora necesitaré usar otra arma.”

En lugar de la kusarigama, Hifumi saco una piqueta  y la giró ligeramente. 

"Esta todavía está bien."

Hifumi miró hacia atrás y vio a Origa sonriendo. A sus pies estaban los cuerpos de tres bandidos, que parecían haber querido tomarla como rehén.

“¡Ataquen todos a la vez!”

“¡Sí!” 

Al escuchar las palabras del hombre que parecía el líder, los otros 10 hombres atacaron.

“Hagan eso desde el principio.” 

La garganta de una persona fue perforada con la punta de la piqueta.
Antes de que sus ojos se oscurecieran, la siguiente persona ya había sido agarrada del cuello y tirada al suelo, luego de que su corazón fuera apuñalado.
Evitando un ataque que se aproximaba, Hifumi pateó a otra persona en la entrepierna con todas sus fuerzas. 

“Planeen al menos un poco. Esto es aburrido.”

Terminando de utilizar la piqueta, Hifumi recupero la lanza que tomó de Ribezal. 

“Quedan 7. Me pregunto cuántos segundos pueden aguantar.” 

“¡No te metas con nosotros!”

El jefe de los bandidos, que estaba sosteniendo una espada larga, termino con las dos piernas cortadas, antes de que Hifumi lo decapitara. 
Entonces, los bandidos que perdieron a su líder arrojaron sus armas al suelo y empezaron a dispersarse en todas direcciones.
Pero si dejara escapar a su preciosa presa, no sería Hifumi. Él los transformó a todos en cadáveres.

“Que buen clima... Espero que siga así hasta Fukaroru.” 

Origa sintió una felicidad ordinaria mirando a la cotidiana figura de Hifumi matando alegremente a la gente. 


“Me niego.”

El Conde Biron rechazó bruscamente la solicitud de refuerzos que el capitán del Segundo cuerpo de caballeros le trajo con su visita a la mansión.

“¿Pero por qué? Te estamos pidiendo que cooperes con nosotros para proteger esta ciudad...”

“Tomé la protección de la ciudad en consideración antes de negarme. Mis subordinados también confirmaron la situación de la guerra, y me informaron que los soldados de Horant se estaban comportando extrañamente.”

“Eso es algo que también debes saber.”, dijo Biron mientras miraba fijamente al capitán del cuerpo de caballeros.

“Contra un oponente anormal que no se siente agotado y sigue atacando implacablemente, no creo que puedas enfrentarlo de frente. Lo mejor sería agotarlos defendiendo la ciudad, mientras esperamos a los refuerzos.”

“¿Refuerzos?”

“Sí. Ya he enviado un mensajero. Está bastante lejos, pero deberían llegar antes de que caiga la pared defensiva.”

El vice-capitán no pudo ocultar su irritación ante esa manera despreocupada de hablar.

“¿Realmente es el momento de mantener la calma?”

“¿Oh? ¿No dijo el príncipe Ayperos que estabas ‘luchando por la supremacía’? Además, si nos concentramos en las paredes, ¿no tendríamos suficiente defensa?”

“Ugh...”

Por supuesto, Biron era sarcástico, ya que sabía de la crisis con el ejército de Horant. Pero como era prácticamente lo mismo que Stifels había dicho, además de ser la verdad, no había nada que el vice capitán pudiera decir.

“Entonces, ¿Cuantos refuerzos pediste de la capital?”

Si podía saber cuántos refuerzos venían, podría integrarlos en el plan.

“Creo que eran alrededor de 4000 hombres de una región de las afueras de la capital.”

“¿No pidió refuerzos a la capital?”

“¿Huh? Entonces de donde...”

Biron inclinó elegantemente su taza de té un poco, disfrutando del olor del té, antes de sonreír.

“Si se solicita algo, una persona fuerte es preferible, ¿verdad? Así que se lo pedí al señor de Fukaroru, Hifumi. Si es tan fuerte como dicen los rumores, debería ser capaz de jugar un papel importante en la lucha contra Horant.”

“Que... ¿Cómo puedes...?" 

Al ver que el vice capitán no podía cerrar la boca después de escuchar eso, Biron se sintió un poco mejor.

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