Capítulo 5: Cayendo en las trampas

Luser estaba retorciéndose del dolor en uno de los patios del palacio.

Sentía su espalda muy adolorida a causa del golpe recibido por la caída, debido a que apenas tuvo tiempo de reaccionar durante la misma.

Había corrido con suerte al no matarse con el impacto.

Sumado a sus penurias, su nariz estaba rota, su brazo y su hombro sangraban debido a las heridas causadas por los cortes recibidos, y todo ese cuadro de síntomas no hacía más que empeorar el dolor pulsante que lo agobiaba.

Debido a la intensidad de su dolor, su respiración se había intensificado.

—Hah, hah. Maldición…. Maldición, ese bastardo de Amat…su.

Unos minutos más tarde, después de sentir como su dolor amainaba, Luser se puso de pie. Rugía con rabia mientras recuperaba el aliento.

— ¡Ese pedazo de mierda…! ¡Cómo se atreve a tratarme así!

Ese mocoso ingenuo con su estúpido ideal y su ignorancia. Desde el punto de vista de Luser, Iori era solo eso, un ignorante que no pudo darse cuenta de que había sido usado. Lo peor era que le había hecho una vez más hacer el papel de estúpido y eso era algo que no le iba a perdonar.

—Y pensar que me acobardé frente a ese pequeño gusano.

 No había sentido ningún tipo de poder mágico en Amatsu, ¿sería algún tipo de penalización ocasionada por su muerte? Todavía no lograba comprender la causa por la que fue invocado por segunda vez como Héroe.

Si Amatsu no poseía el poder del Héroe, hasta el mismo podía estrangularlo con sus propias manos.
Había sido tomado por sorpresa esta vez.

Luser levanto su mirada hacia el Atelier mágico, entonces escupió al recordar cómo se dejó sorprender con ese tipo de ataque.

—Ku…kuku. Hare que te arrepientas. Esta vez voy a matarte de una forma tan minuciosa que será imposible que vuelvas a revivir.

Había sido superado debido a su confusión, pero la próxima vez no repetiría el mismo error.
Mientras Luser curaba sus heridas usando magia de sanación, de su rostro emergía una sonrisa distorsionada. No tenía problemas para tratar heridas de ese tipo.

— ¿Adónde se iría ese sujeto? —se preguntó.

Si no podía usar magia sería imposible para él escapar del Reino. No tendrá más opción que usar métodos menos convencionales.

—La cámara Ceremonial.

En la cámara ceremonial estaba localizada la «formación especial para la invocación» y solo el Rey podía dar acceso a la misma.

La estructura era similar a la «formación especial Metástasis” que servía para tele transportarse. Con el conocimiento que tenía Iori, seguramente elegiría ese lugar para activar la metástasis usando la «formación especial de invocación».

—Amatsu, por ningún motivo voy a dejar que escapes.

Solo habían pasado diez minutos. En ese periodo de tiempo tan corto era imposible que Amatsu hubiese abandonado el palacio. Debía seguir por ahí. De inmediato Luser se apresuró hacia las puertas.

— ¡Hey! ¿Hay alguien ahí?

Reaccionando al grito de Luser uno de los caballeros cercanos se le acercó para atenderlo. Luser le ordenó al caballero dirigirse con prisa a la cámara ceremonial. Ante la expresión de Luser, el caballero no se atrevió a negarse y acató la orden.

Cuando Luser llegó a la cámara ceremonial el sello ya había sido anulado. En cuanto al caballero que había llegado antes que él, cuando vio el sello entró en pánico y comenzó a gritar que como había sido posible algo así.

—Mierda… —exclamó Luser.

—Luser-dono —dijo el caballero.

Luser atravesó la cámara pasando entre los sellos. Adentro estaba iluminado y Iori se encontraba de pie en el centro de la habitación.

— ¿Por qué esta aquí el Héroe-dono? —Preguntó confuso el caballero— ¿Cómo fue anulado el sello? — agregó el caballero, entrando nuevamente en pánico al observar la figura de Iori.

Del otro lado Iori observaba con una expresión serena, como Luser entraba.

—Eso fue rápido Luser.

 La presencia del Iori que murmuraba esto era muy diferente a la del Iori que Luser había confrontado en el Atelier.

Notó que Iori ahora vestía ropaje mágico de alta calidad y llevaba la espada del tesoro sujeta a la cintura. Aquellos eran objetos que se suponían debían estar resguardados en la habitación del tesoro del palacio.

— ¡Bastardo! —grito Luser.

Mientras observaba a Iori, Luser se dio cuenta de que una piedra yacía muy cerca del mismo. No era una piedra común, era un mineral que almacenaba poder mágico. Era conocida como «Piedra Mágica».

Incluso alguien sin poderes mágicos podía hacer uso de la magia que contenía la Piedra, ya que la misma se encargaba de proveer las deficiencias.

Usando la «Piedra Mágica» Iori había manipulado la «formación especial de invocación».

— ¡Amatsu! ¡Bastardo sal de ese lugar de invocación ahora mismo! —Grito Luser enardecido.

—A… ¿Amatsu? —Replicó Iori fingiendo ignorancia —Luser-dono ¿de qué está hablando?

Como lo esperaba, Luser se dio cuenta de que Iori había estado manipulando la «formación especial de invocación» para usar la Metástasis. La formación ya había sido reconfigurada.

Al darse cuenta que esa reconfiguración tan avanzada había sido hecha por Iori, la impaciencia de Luser se acrecentó y siguió gritando el nombre de Amatsu inconscientemente, sin darse cuenta del asombro que invadía al caballero que estaba a su lado.

Iori con una fría expresión y Luser con una de irritación se miraban el uno al otro.

— ¡¿qué significa todo esto Luser?! —retumbó una voz.

 Al mismo tiempo el Rey hacia su aparición en la cámara ceremonial seguido por los ruidosos pasos de unos pocos caballeros que le acompañaban. Al notar la presencia de Iori el Rey no pudo evitar levantar la voz y exclamar sorprendido:

— ¿¡Que!?

—Su majestad… —respondió Luser nervioso.

Debido a las circunstancias Luser entro en pánico y trató desesperadamente de encontrar una excusa para explicar lo que ocurría.

—Has sido de mucha ayuda Luser, gracias a ti he podido resolver el sello y usar «la formación especial de invocación» —le interrumpió Iori.

Su tono de voz era muy diferente al que había usado en el Atelier: más cargado de odio, ahora usaba una entonación más amistosa.

La mirada de todos se posó de inmediato en Luser.

En ese momento la formación emitió un brillo deslumbrante que ilumino por completo la cámara ceremonial.

—Nos veremos de nuevo —murmuró Iori. Luego su figura desapareció tragada por la luz.

—Es… ¡espera Amatsu! —gritó Luser desesperado tratando de lanzar algún hechizo mágico.

Pero se dio cuenta que era demasiado tarde. La figura de Iori se había desvanecido de la cámara ceremonial, dejándolo desamparado incapaz de evitarlo. Todo el mundo en la cámara estaba mirando el lugar donde Iori había estado de pie instantes atrás con los rostros llenos de asombro.

Fue el Rey el primero en reaccionar.

—Luser, que significa todo esto, y ¿qué es eso de que tú le enseñaste a resolver el sello? —exclamó el Rey furioso mientras se le acercaba.

—E… eso fue un malentendido su majestad…

 Mientras Luser trataba de encontrar una excusa y se alejaba cautelosamente del rey, un caballero entro rápidamente a la cámara ceremonial.

— ¡Su majestad, el sello de la habitación del tesoro fue anulado por alguien, muchos de los objetos que estaban allí han desaparecido!

— ¡¿Que estás diciendo?! —gritó el Rey.

—La «Piedra Mágica», la espada del tesoro, dispositivos mágicos y objetos que confieren poder mágico. También un «Brazalete mágico de defensa» y un «Anillo de fuerza» son algunos de los tesoros nacionales que han desparecido.

El rey palideció al oír los reportes.

La «Piedra Mágica»; la cual era un importante recurso de generación de poder, que se usaba tanto para la iluminación del palacio como para la activación de hechizos mágicos de gran escala. Los objetos mágicos. Los tesoros nacionales, incluyendo el «Brazalete mágico de defensa»; un objeto muy valioso que era heredado por los monarcas generación tras generación.

El saqueo llevado a cabo había sido un evento sin precedente.

 —Luser —dijo el Rey.

La posición de Luser como mago de la corte imperial se veía comprometida ante los hechos. Su presunta participación en la anulación de los sellos en la habitación del tesoro y la cámara ceremonial, así como el hecho de que los sellos solo podían ser anulados tan fácilmente con su ayuda, le hacían el chivo expiatorio ideal para ser acusado.

—P… Por favor su majestad, espere. ¡Puedo saber el destino del Héroe de inmediato! —rogó agitado.

Como estaban las cosas, Luser advirtió de que podía rastrear la ubicación de Iori a través de la «formación especial de invocación».

Moviéndose sin perder tiempo puso sus manos en la formación y leyó la ubicación de destino a la que Iori se había trasladado. Incluso con el conocimiento que poseía Iori, le sería imposible ocultar su destino final.

De inmediato Luser intentó captar hacia donde la metástasis había llevado a Iori.

—Kuku… —se rio confiadamente.

Al parecer ese sujeto seguía siendo un ingenuo. Mientras reía a placer le explicaba al Rey que estaba haciendo y como la formación le daría el paradero del Héroe solo con tocarla.

Pero un sonido se escuchó de repente. La formación entonces se rompió y quedo hecha pedazos.

— ¡¿Q…que?!

Entonces se dio cuenta que la formación tenía un hechizo oculto conocido como «Autodestrucción Mágica».

Si un humano con excepción de Iori tocaba la «formación especial de invocación» esta se rompería.

—La antigua «formación especial de invocación» esta… ¡Luser bastardo! —rugió el Rey.

Solo Luser sabia realmente lo que había pasado. Desde el punto de vista de los demás todo se vería como si Luser había sido el culpable de la destrucción de la formación.

—Has anulado los sellos de la habitación del tesoro y la cámara ceremonial, dejaste que el Héroe escapase, y ahora destruyes la «formación especial de invocación». ¡¿En qué estabas pensando?! —Grito el Rey aun más agitado.

— ¡Se equivoca su majestad! ¡Nunca haría algo como eso! ¡Todo ha sido obra de Amatsu!… ¡ese tipo es el único culpable!

Mientras Luser seguía mencionando el nombre de Amatsu inconscientemente, esto no había pasado desapercibido.

La actitud amistosa con la que Iori trató a Luser y sus palabras antes de irse: « Has sido de mucha ayuda Luser, gracias a ti he podido resolver el sello y usar «la formación especial de invocación»»
La destrucción de la «formación especial de invocación».

La mención repetitiva del nombre de «Amatsu» por parte de Luser, quien seguía llamando a Iori de esa manera.

Todos esos hechos en conjunto le hacían parecer un cómplice.

— ¡Arresten a Luser ahora! —gritó el Rey.

Dentro del pasadizo de los rituales la orden del Rey se hizo eco. Al momento en que Luser intentó apelar a otra excusa lleno de prisas, los caballeros se le precipitaron. El indefenso de Luser se vio entonces aprisionado contra el suelo.

—A…argh...

En ese momento Luser se dio cuenta finalmente que había sido presa de una emboscada tendida por Iori.

— ¡Maldición…. Arghhhhh!

Los gritos de Luser se hicieron eco dentro de la cámara ceremonial.


Al recordar la escena durante mi transferencia no pude evitar reírme.

—Tuve suerte de que él llegara justo a tiempo.

Fue una idea simple, la cual no pensé que resultaría tan bien hasta ese punto. A pesar de que solo fue fingido, el solo pensar que actué tan amistosamente con ese tipo todavía me daba ganas de vomitar.

Sin embargo gracias a ello, imagino que en estos momentos Luser deber estar siendo minuciosamente investigado por el Rey. Si se convierte en un problema es muy probable que termine en la prisión.

Considerando todo eso, la súbita desaparición de la luz de la metástasis hizo posible que pudiese ver de nuevo. Cuando abrí mis ojos me encontré de pie dentro de una oscura cueva.

El piso y las paredes de roca hacia ruidos extraños. Mientras el espacio se iluminaba pude notar incontables partículas flotando por el aire.

—Tuve éxito —me dije a mi mismo.

Al reescribir la «formación de metástasis» se hacía posible el movimiento a lugares distantes de forma instantánea. Era una técnica de «invocación de posición». Y pese a que la preparé con apuro, fui capaz de hacer que me llevase a mi destino con seguridad. Mi propósito en ese palacio ya estaba cumplido, la única excepción era mi venganza contra Luser.

Después de dejar el Atelier mágico me dirigí primero a la habitación de los tesoros; Allí me hice con objetos como una túnica que concedía defensa mágica, una espada del tesoro que contenía una gran cantidad de poder mágico y una bolsa portadora de magia que permitía almacenar grandes cantidades de objetos.

También tome el «brazalete mágico de defensa» y el «anillo mágico de fuerza» que estaban guardados con más seguridad. El «brazalete mágico de defensa» reducía el daño que recibía el portador, mientras el «anillo mágico de fuerza» incrementaba la fuerza del mismo.

Ambos tenían un valor considerable, eran objetos mágicos que fortalecían en gran medida a quien lo portaba, eso era lo que estaba escrito en los libros que lei en la biblioteca, se les consideraba tesoros nacionales. No podía imaginar el escándalo que se desataría cuando se descubriese que habían sido robados.

Sumado a eso, robé otras herramientas necesarias para llevar a cabo mi venganza. Lo mejor sería hacer uso de una de ellas en Luser, pero pensaría en ello más tarde.

Equipándome con esos objetos debería poder recuperar algo de mi potencial bélico, aunque probablemente no llegaría a obtener el mismo nivel  de poder que tenía antes.

Fue por eso que arregle todo y reconfigure la «formación especial de invocación» haciéndola operar como una «formación de metástasis». En el proceso me asegure de armarla de tal modo que se desintegrara si alguien distinto a mí la tocara.

La reconfigure usando la «Piedra Mágica» como fuente de poder.

Imagino que en estos momentos la «formación especial de invocación» del reino ya estaría rota, y ya habrían notado que la habitación de los tesoros estaba saqueada. Era una pena que no podía ser testigo de tales acontecimientos y observar el destino de Luser ahora.

—Ahora…

Ahora mismo, necesitaba chequear mi ubicación actual. Sin duda no había errores con mi localización. La estructura no había cambiado mucho desde la última vez que estuve aquí.

Este laberinto estaba en los límites del Reino que era conocido como «El laberinto de Hades». Era el punto de apoyo de las fuerzas del Rey Demonio, donde una gran cantidad demonios se reunían.

En el pasado había superado el laberinto con la ayuda de mis compañeros. Pero tal parece que en estas últimas tres décadas el Rey Demonio había decidido reestructurarlo.

¿Porque había escogido venir a un lugar tan peligroso? Era para recuperar el «Poder del Héroe».

«La prueba del Héroe» en mi brazo derecho no funcionaba del todo actualmente, por alguna razón eso impedía que usara mi poder mágico. Era como si hubiese sido bloqueado.

Si quería hacerlo funcionar correctamente no tenía más opción que absorber grandes cantidades de poder mágico por la fuerza y forzar a la «Prueba del Héroe» a reiniciarse por sí misma. Intenté hacer esto usando la «Piedra Mágica» pero fue insuficiente, al parecer necesitaba una cantidad superior de poder mágico, más del que había pensado inicialmente.

Por eso puse mis ojos en este laberinto.

Aquí había una gran masa mágica de poder conocida como «El núcleo del Laberinto» localizada en la zona más profunda del mismo.

De más estaba decir que este laberinto estaba repleto de un gas llamado «Miasma Demoniaco» el cual ayudaba a generar demonios por todo el lugar.

 Una vez obtuviese «El núcleo del Laberinto» podría recuperar mi antiguo poder. Ese era el propósito de mi presencia en este territorio.

Recuerdo el sueño que una vez tuve. Quise hacer de este mundo un lugar pacifico, donde todas las razas coexistiesen pacíficamente al finalizar con la guerra.

Recuerdo los rostros de mis compañeros riéndose de mí por ese sueño, recuerdo sus palabras:

« ¿Un mundo sin guerra eh? ¿Realmente pensaste que era en serio? Tú que venias de otro mundo a salvar a este, ¿no te parece que eres demasiado absurdo?»
«Fuiste el único que peleó con ese objetivo. ¡Solo tú!»
«Descansa en paz eternamente entre tus sueños todo lo quieras»

—Hare que se arrepientan.

Luser, Dionis, Lucifina y todos los Semi-humanos que me traicionaron.

—Por eso necesito poder.

Un poder para masacrar a todos esos Semi-humanos.

Un poder para asesinar a Luser.

Un poder para aniquilar a Lucifina y Dionis que pertenecen a las fuerzas del Rey Demonio.

En cuanto al método para regresar a mi antiguo mundo, ya pensaré en eso una vez obtenga mi venganza.

—Por esas razones debo conseguir «El núcleo del Laberinto»

Es necesario que me adentre a lo más profundo de este lugar para obtenerlo. Sin duda habrá muchos demonios por el camino, y Mazoku que estarán protegiendo «El núcleo del Laberinto».

Solo necesito pasar a través de ellos rápidamente y completar mis objetivos.

—Ya es hora de partir…

Después de haber verificado mis futuros objetivos me adentré en el Laberinto.

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