Prólogo.

A esa niña no se le daban bien los shows de marionetas. No, incluso los odiaba.

Ya que la serie de movimientos que manipulaba el titiritero detrás de la marioneta usando hilos, no le transmitía una buena sensación.

Sabía la razón. Se debía al monstruo frío que aparecía cerca de ella desde que tiene uso de razón.

El monstruo frío y de hielo siempre aparece cuando ella es cubierta por emociones tales como ira, alegría y tristeza──.

Cuando aparece invariablemente lo hace detrás o a un lado de la niña.

Sin importar las veces que la niña le hablara y gritara, el monstruo de hielo no articulaba palabra alguna y mucho menos mostraba expresiones. Y lejos de ello, ni siquiera se movía un ápice. Únicamente, estaba allí. Ella quien detestaba y deliraba por tener a su alrededor tal monstruo en su infancia, pensaba como si fuera una marioneta monstruosa, y la odiaba desde lo más profundo de su corazón.

Por ello, no se le daban bien los shows de marionetas. Ya que creía que era como si el monstruo de hielo la estuviera manipulando con unos hilos invisibles──.

Incluso al hablarles sobre el monstruo a sus queridos padres, no la tomaron en serio, pensando que se trataba de una broma de su hija o una fantasía infantil. Para su terror, el monstruo de hielo todas las noches se paraba al lado de la cama de sus padres mientras estos dormían. Observando fijamente sus rostros. Sintiendo que le pudiera arrebatar a sus padres, la chica odiaba al monstruo de hielo.

Cierto año, una tragedia le llegó a la niña que había cumplido nueve años.

Perdió a sus padres al mismo tiempo──.

Sus padres quienes trabajaban en el mismo lugar, se vieron envueltos en una misteriosa explosión en su lugar de trabajo……

Después de aquello, ella no recordaba bien. Al ser informada de la muerte de sus padres, terminar la ceremonia funeraria, y sin encontrar algún pariente que se haga cargo de ella ahora…… La niña sumida en una profunda tristeza, empezó a sostener emociones complejas hacia el monstruo de hielo.

Antes de que se diera cuenta, se encontraba en la casa de una anciana desconocida que esbozaba una amable sonrisa.

La anciana──era una bruja, una maga. También creía en el monstruo de hielo de la niña, además de enseñarle sobre el monstruo.

──Te enseñaré magia.

La anciana que mostraba una expresión gentil, le enseñó cómo lidiar con el monstruo y un misterioso poder──la magia.

Cada que la niña evitaba al monstruo, la anciana le decía lo siguiente.

──Escucha, Lavinia. No debes de tenerle miedo a tu propio poder.

La anciana que le enseñaba magia a la niña, Lavinia──su maestra de magia, siempre le decía eso gentilmente a su discípula la cual le tenía miedo a su propio poder.

──La magia es un poder milagroso que puede hacer feliz a cualquiera y, esa marioneta de hielo es──────.

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